Corría el extraño verano de 1816, cuando Mary Shelley se fue de vacaciones junto al que sería su marido hacia la bella Suiza, en concreto a una finca de Lord Byron llamada Villa Diodati.

Byron estaba refugiado allí acosado por problemas financieros en Inglaterra, junto a su fiel amigo médico y escritor John Polidori, en una mansión cerca de un lago en los alrededores de la bella Ginebra. A ambos se unieron el poeta Percy Bysshe Shelley, y su amante y casi esposa Mary Wollstonecraft Godwin (que luego obtendría su apellido al casarse y sería conocida como Mary Shelley) y la amante de Byron y hermana de Mary.

1816 fue especial… el año sin verano lo llamaron, con una de las crisis climáticas de las que existe mucha documentación, una pequeña edad de hielo en el siglo XIX, la temperatura bajó estrepitosamente debido a una bajada en la luz solar sobre el hemisferio norte, debido al mínimo de Dalton (entre 1790 y 1830 el sol mantuvo una posición en la que calentó menos de lo habitual), a lo que se unieron las erupciones volcánicas y las nubes de gases que coincidieron aquel año. Se perdieron cosechas y hubo una verdadera crisis alimentaria y económica que se alargó varios años.

Sin embargo estos adinerados encontraron un refugio del que no pudieron salir en varias noches, con leña suficiente y víveres propusieron un juego: inventar historias de terror después de leer algunos relatos de fantasmas de un viejo libro. Y así lo hicieron… el debate y la lluvia de ideas fue muy fructífera. Se habló de la vida, de la muerte, de volver a la vida de cualquier forma, de los avances tecnológicos como la electricidad, de profanar tumbas, de la vida eterna y de ahí salieron dos importantes historias que han trascendido hasta nuestros días y que son dos clásicos de la literatura:

  • Frankenstein o El Moderno Prometeo de Mary Shelley.
  • El vampiro, de John Polidori, inspirado en una idea de Lord Byron.

Sólo Polidori cumplió el reto de escribir durante aquellas tres noches el relato completo. Un relato corto germen de las novelas de vampiros que vendría después, pero Shelley sólo tuvo tiempo de hacer los tres primeros capítulos de su novela y ya de vuelta de vacaciones y tras un sueño que la perturbó escribió el cuarto capítulo. Se mantuvo en contacto con Polidori y Byron, comentando las investigaciones de Darwin y Galvani, sobre la reanimación de cuerpos inertes a través de la electricidad.

En los experimentos galvánicos, el científico demostró que haciendo pasar electricidad sobre un cuerpo muerto, se producía una reacción en los músculos de los seres vivos. En realidad estaba descubriendo el impulso nervioso y su naturaleza eléctrica.

En 1818 se publicó la primera versión de la novela de Frankenstein, y con posterioridad una segunda versión corregida ortográfica y gramaticalmente por el marido de Mary, que ella misma reescribió en 1831. En esta última versión, se nota que Mary reflexiona más sobre la vida y la muerte, al perder a dos de sus hijos en una epidemia años atrás y a su marido en un naufragio. Le dio otro tono a la novela en la versión definitiva que ha llegado hasta nuestros días.

Sin plantearlo de esa manera a Mary Shelley le quedó un relato más próximo a la ciencia ficción que al terror, y durante años ha sido considerada la primera novela del género de la ciencia ficción, sin embargo Carl Sagan y Asimov coinciden en que debe considerarse como primera obra del género el relato Somnium de Kepler (1634), que relata un viaje onírico a la Luna, durante un eclipse solar de un joven islandés y su madre, gracias a un conjuro mágico. En la época, el relato se tomó como una historia autobiográfica y la sociedad acusó a la madre de Kepler de brujería. Fue detenida y torturada durante 14 meses para hacerla confesar, pero al no hacerlo fue puesta en libertad y murió 7 meses más tarde debido a las heridas que nunca se curaron.

En 1851 Mary Shelley comenzaría a presentar síntomas de un tumor cerebral que finalmente acabó con ella. Nunca volvió a casarse, y una vez enterrada, cuando sus allegados revisaban sus pertenencias encontraron envuelto en seda un poema escrito por su marido y el corazón de éste . En algún momento, ella pensó firmemente que la ciencia algún día avanzaría lo suficiente para colocar el corazón de su marido en un cuerpo y traerlo a la vida. Llámalo amor, o fé en la ciencia.

Frankenstein en el teatro, el cabaret, el burlesque y el cine.

La novela fue llevada al teatro con relativo éxito, casi 100 años en los escenarios, por lo que la criatura y la obra en sí, eran conocidos popularmente. Una de las adaptaciones con el título Presumption; or the fate of Frankenstein, con algunas modificaciones se representó en el Royal Opera House de Londres, donde se mantuvo en cartel al menos durante 50 años de forma discontinua, pero representándose cada año, dando fama a la novela, a la autora, y al dramaturgo que hizo la adaptación. La obra vivió años dorados sobre todo cuando fue llevada al cabaret y al burlesque. Frankenstein; or the Vampires Victims, una obra de 1887 de Richard Butler y Henry Chance Newton o Frankenstein; or The model Man (W. y R. Brought, 1849) corresponden a un musical y una burlesque respectivamente, inspirados en la criatura, que finalmente llegaría al cine en 1910 donde la criatura sin nombre fue bautizada por primera vez con el nombre de su creador y se la comenzó a llamar «Monstruo de Frankenstein» y pudimos ver su imagen en la gran pantalla. Aaaaahhhhhh!!!!

La Criatura, nunca ha tenido nombre, y se la conoció como Monstruo de Frankenstein a partir de 1910

Pero este Frankenstein lo hemos conocido hace poco. En concreto esta película se encontró en los años 70’s del siglo XX, y volvió a proyectarse en cine en 1993. Oculta en una colección privada se demostró que en la colección privada de Alois F. Dettlaff estaba el filme producido por Thomas Alva Edison, hecho por el cual muchos conocen esta versión como el Frankenstein de Edison.

El momento de nacimiento de la criatura en esta película es uno de los más interesantes, pues parece nacer del fuego y emerger de un caldero lleno de productos químicos, no había referencias de monstruos similares así que se buscó algo horripilante. Algunos detalles los veríamos posteriormente como inspiración en la caracterización del Nosferatu de Burneau con esas manos huesudas y largas y en Quasimodo, el monstruo jorobado que se escondía en Notre Dame en la obra de Victor Hugo. Edison, para asegurarse la taquilla en su espectáculo eliminó escenas duras o macabras que pudieran ofender al público, pero sí mantuvo la escena de la creación y causó pavor en los asistentes, pues presenciaban el nacimiento de una criatura demoniaca.

Aquí tienes la película completa de 12 minutos.

Life Without Soul (1915) sería la segunda película sobre la novela de Shelley, un film actualmente desaparecido, pero de la que quedan las sinopsis que se distribuyeron para la prensa en la que se habla sobre «la química de la vida» como el elemento que da vida a la criatura, o de los efectos especiales de la cinta como la voladura de la cara de una montaña completa, o del poder del monstruo que puede hacer volcar un barco de tres mástiles y tirar a toda la tripulación por la borda.

La tercera versión llegaría en 1920 en Italia, con la primera película del cine de terror del país titulada Il mostro di Frankenstein y de la que no queda información ni imágenes. Una pena. Sí hay algunos estudios que indican que en esta película, el monstruos estaría más próximo a un hombre musculado y que al parecer habría una lucha entre Sansón y el Monstruo y el uso de la química como catalizador para revivir el cuerpo. Pero todo es confuso al no haber imágenes no podemos confirmarlo.

La industria del cine avanzó a pasos agigantados, la sonoridad era ya indispensable en las salas y el color estaba a punto de saltar a las pantallas. Una nueva representación teatral, la de Frankenstein; An adventure in the Macabre, creada por Peggy Webling en 1927, obtuvo un rotundo éxito de público, así que la Universal Studios compró los derechos de esta obra para hacer una película. De esta forma Universal rompió con los esquemas de la industria y comenzó a producir películas de terror como Drácula y Frankenstein que en 1931 fueron los taquillazos más rotundos.

Metrópolis, una adaptación libre de la historia de Frankenstein.

Antes del cine sonoro, hay una verdad y es que Fritz Lang se inspiró y mucho en la novela de Mary Shelley. El científico encargado de convertir a María en robot, Rotwang, recuerda mucho al Dr. Frankenstein. Tras finalizar el proceso de transformación, los ojos de la robótica María se abren con lentitud, recordando aquella inquietante expresión conclusiva de la propia escena de creación de Shelley: «Vi cómo se abría el ojo apagado y amarillento del ser». Sin duda, parte del impacto de este momento reside en la manera en que se invierte el texto original de Shelley. A diferencia de la criatura de Frankenstein, María posee una belleza angelical y es extremadamente femenina. Mientras el monstruo resulta aterrador en su apariencia pero es noble en su interior, María es pura por fuera pero psicópata en su esencia.

Pero ¿sabes una cosa? Que luego en 1931  James Whale dirigió la versión definitiva para el cine de Frankenstein inspirándose en esta escena de la transformación, para crear al icónico monstruo de cabeza cuadrada al que dio vida Boris Karloff.

El icono Frankenstein, Boris Karloff, fruto de un cineasta gay.

Hay quien se lleva una grata sorpresa cuando en pleno 2025 que escribimos este artículo, ve por primera vez la película de 1931. Y es que a pesar de la edad, poca gente de las generaciones actuales han visto la versión cinematográfica de James Whale. El icono POP es tan fuerte que practicamente nadie tiene la necesidad de revisionar esta película. Pero cuando lo hacen, descubren la idea original del monstruo de la Universal que dio origen al mito y entienden muchas cosas.

La película no ha envejecido como otras. Su narrativa y su manera de expresarse en imágenes sigue siendo actual y el espectador entra rápidamente en la trama y se hace con los personajes. Las icónicas imágenes son la obsesión de Tim Burton, y creo que no hay película suya, aunque sea de animación, en la que no haga una referencia a esta otra.

En 1931 Bela Lugosi rechaza el papel de Frankenstein y se le ofrece a Karloff del que valoran especialmente su altura. La criatura de Mary Shelley (que nunca se describió como un monstruo) tenía 8 pies de altura (2,40 m).

James Whale estaba enamorado de este relato de Shelly desde joven y esta oportunidad que le brindó la industria no la desaprovechó. Luego le cerró sus puertas y se lo puso muy complicado cuando se corrió el rumor de que era homosexual. En realidad nunca disimuló su pluma, y a pesar de su «fama» continuó haciendo películas y tuvo reconocimiento con nominaciones al Oscar. Sus relaciones sentimentales y un accidente cerebrovascular afectaron a su cerebro y se retiró del cine cuando consideró que ya no tenía la capacidad suficiente para ello. Finalmente se suicidó (1957) ahogándose en su piscina y dejando una nota que se descubrió en 1987 tras el fallecimiento del que fue su pareja durante años.

El futuro está lleno únicamente de dolor y viejos recuerdos... 
Necesito estar en paz y este es el único modo de lograrlo.
Mi vida ha sido maravillosa.
James Whale (1957)

La vida de Whale fue contado en una novela y llevada al cine ganando el Oscar a Mejor Guión Adaptado en 1998. Si te interesa busca: Dioses y Monstruos dirigida por Bill Condon.

James Whale, artífice de clásicos como Frankenstein, La novia de Frankenstein y El hombre invisible, destacó no solo por su maestría técnica, sino por su audacia personal. El director nunca ocultó su orientación sexual, una postura que, si bien le valió el rechazo de una industria conservadora, dotó a su obra de una profundidad simbólica única.

Sus películas están impregnadas de claves estéticas y narrativas que resuenan con la experiencia queer. La criatura de Frankenstein, por ejemplo, funciona como una poderosa metáfora de la homosexualidad en la época: un ser marginado por la sociedad que se ve obligado a vivir en la clandestinidad. El rechazo del creador hacia su obra espejea el trauma del repudio familiar, una realidad que, lamentablemente, trasciende su tiempo y sigue vigente en hogares donde la identidad sigue siendo motivo de juicio.

Frankenstein nunca tuvo novia.

La abominación, como la llamaba Shelly en su novela, pidió al Dr Frankenstein alguien que le acompañara en su soledad en el mundo, alguien que le entiéndese y acompañase, pero las dudas del científico lo llevaron a destruir a la segunda criatura en el momento de su creación desatando la ira del monstruo. Así es como lo relata la novela original, pero en 1935, el guion de cine para La Novia de Frankenstein posibilitó que finalmente sí se creara a la compañera, de especial belleza interpretada por Elsa Lanchester, pero esta segunda criatura rechazó al monstruo, que la lió parda destrozándolo todo a su alrededor.

Más trágica que la anterior película de Frankenstein sirvió para afianzar la tremenda fama del personaje como icono literario, y la imagen de Boris Karloff como icono del cine.

A pesar de la corta aparición de La Novia de Frankenstein en la gran pantalla, sólo 5 minutos, se ha convertido en un icono de la cultura pop. En la actualidad si pensamos en una mujer «monstruo» de la historia del cine, casi siempre el primer personaje que viene a la mente es ella.

El doctor Frankenstein (1931) y La Novia de Frankenstein (1935), son un excelente programa doble si te estás iniciando en sus aventuras. Y después de estas dos, volvió a los cines hasta en cinco ocasiones más de la mano de Universal, y en 4 ocasiones la compañía comenzó a mezclar monstruos y a inventar historias donde se daban cita todos los monstruos del universo Universal (Drácula, Frankenstein, Hombre Lobo, Fantasmas, etc), lo que fuera, hasta acabar en 1948 con la comedia Abbot y Costello conocen a Frankenstein (también conocida como Abbot y Costelo contra los Fantasmas).

Boris Karlof, fue tres veces la criatura Frankenstein… y cuando decidió dejarlo, fue Bela Lugosi (después de haber rechazo el papel) el que aprovechó la fama del personaje para seguir haciendo películas.

Hasta aquí la primera parte de este artículo… porque esto seguirá, con los monstruos de la Hammer, y las nuevas referencias y versiones sobre Frankenstein. En 2026 se han estrenado las últimas versiones que vuelven a contemplar a estos personajes. Y se han creado nuevos iconos que pronto comentaremos. Atento al blog.

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