«Que todos los días sean días de nieve y que el autobús nunca llegue, nunca llegue…», «Corrí contra todas las voces roncas, contra todos los buenos hijos…», «Yo estaba ahí cuando todos bailaban, mojaban el dedo, se creían eternos. Yo estaba en el baño aguantando la puerta con mi espalda mientras les besaba la lengua…», » Y el balón casi se desinfló…», «Me vestiré de negro y gris, me subiré encima de ti…»
No es nuevo. Hablar de acoso (escolar, de pareja, de jefes, de jefas, de machos alfa…) siempre ha sido, y desgraciadamente será, un buen argumento para la lírica de una canción. Canciones que buscan soltar lastre, en muchos casos, de la víctima; canciones que denuncian lo sufrido en la propia carne o en la de otros; canciones protesta de bocas antes selladas por el miedo a ser descubiertos por pensar, sentir o amar diferente.La peste del…
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